30

noviembre

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Before Sunset

by Alberto González Vázquez

Lo siento, pero Ethan Hawke está envejeciendo igual que Imanol Arias. En “Before Sunset” Jesse y Celine, los personajes que interpretan Hawke y Julie Delpy, coinciden en París nueve años después de su encuentro en Viena. Durante su conversación, Celine, más guapa que nunca, pregunta a Jesse:
—¿He cambiado mucho?
—Estás igual —responde él—. Quizá un poco más delgada. Y yo, ¿he cambiado mucho?
SÍ, PARECES UN PUTO CONSERJE.
Lo siento, pero Ethan Hawke cada día se parece más a Imanol Arias. Hace unos años era un joven corpulento y sonrosado. Sin embargo ahora su cuerpo es enjuto, su piel es cetrina y sus rasgos infantiles han sido succionados por su cráneo. Antes, cuando arqueaba las cejas de esa forma tan particular teníamos ganas de besarle. Ahora parece que nos esté pidiendo la propina.
La película, sí. La película tiene una gran virtud: dura ochenta minutos. Transcurre en tiempo real. Los dos protagonistas se reencuentran en una librería y deciden que les queda tiempo para dar un paseo por la ciudad antes de que Jesse coja un avión. Su conversación es bastante insípida y la cursilería de las situaciones es insuperable: él es un escritor de éxito y ella es una ecologista militante. Él tiene un niño que se llama Hank. Ella tiene un gato que se llama Che. Él es infeliz en su matrimonio. Ella vive con un corresponsal de guerra que siempre está ausente. Él cuenta en su novela lo que sucedió en Viena. Ella escribe canciones. Él le ruega una canción. Ella canta un vals inspirado en… lo que sucedió en Viena. La sublimación del romance mediante el tópico. Pero hay algo más al margen de las obviedades, hay algo más… Ella es tan guapa.
Y la nostalgia

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