Por qué no hablamos inglés

No hablamos inglés por la misma razón por la que escondemos nuestros genitales. Nuestro inglés es una polla diminuta. Es una polla tan pequeña que nos da miedo que se confunda con un coño. ¡No es un OSO! ¡Es una CERVEZA! Claro que a veces nos emborrachamos y nos sacamos la minga y conseguimos mear dentro de la taza. Borracho se conduce mejor

24

Cada llamada de teléfono es una amenaza. Cada esquina de Lavapiés, una célula terrorista. Cada reloj, una cuenta atrás. Pero “24″ no es sólo un ejercicio de retroalimentación paranoica: es uno de las experiencias audiovisuales más trepidantes de la Historia. Antonia y yo hemos pasado la semana en Tarragona, con sus padres. Paseábamos en barco, bebíamos cava y vino rosado y departíamos con su familia. Y todo era muy agradable y divertido, pero no tanto como “24″. Alfredo y Maribel se marcharon el viernes a una boda así que aprovechamos para ver trece episodios. Al día siguiente mentimos. Dijimos que sólo habíamos podido ver ocho porque habíamos salido a PASEAR por la playa. Playa mis cojones. En los márgenes de “24″ me dejaron llevar el barco y un señor se mareó mientras su mujer se moría de risa en la proa. Después le llevaron al médico y tuvo un ataque de nervios y se echó a llorar y le pusieron un tranquilizante debajo de la lengua. Esto nos lo contaba …

Lagunas

Ha sido un fin de semana complicado. Demasiadas lagunas. Llamadas de teléfono intempestivas y amenazas de muerte. No me acuerdo de nada. El jueves cenamos en La Estrella y después estuvimos hasta las siete en el karaoke del aparcamiento de Mostenses. Era el cumpleaños de Alex. Después a Borja y a mí nos dió por tomarnos otra copa en el Laboratorio. Qué asco. Borja flirteaba con unas borrachas mientras un expresidiario buscaba motivos para matarme. El viernes Beatriz celebraba una fiesta de disfraces cuyo tema era EL CINE. No hubo muchos disfraces. Bárbara se presentó vestida como la protagonista de la película de Eugenio. Era exactamente lo contrario a un disfraz. Un sueco intentó ligar con Antonia y dicen que le amenacé y que Nacho le dió un puñetazo, pero no me acuerdo. Dicen que luego fuimos a desayunar y que me quedé dormido encima de una mesa. Eso dicen, pero yo no me acuerdo de nada

Histeria mística

Así debía de sentirse Linda Blair después del exorcismo. La semana pasada rodamos los anuncios. Qué calor, por los clavos de Cristo. En el anuncio de Alex y Raúl asaba panceta en una barbacoa y en el de Nacho la panceta era yo. Nos metieron en un coche, subieron las ventanillas y nos rodearon de vacas. Qué puedo decir de mi interpretación. No ha sido saludada con gran entusiasmo. Pero, qué coño, Nacho está satisfecho y yo también. YO TAMBIÉN, HIJOS DE PUTA. Después he asistido a una caótica semana de postproducción. Los productores eran unos tipos maleducados e incompetentes, igual que en las películas. Mi hermana celebró una fiesta en la que habíamos puesto demasiadas esperanzas. Me emborraché y me eché a dormir. Me desperté con Antonia en el sofá con unos pies negros delante de mi cara. Bajé a por croissants y nos reímos un rato con un disco horrible que no nos dejaba dormir la noche anterior. Luis murmuraba una frase del disco en el duermevela y …

Sólo bebo para hacer amigos

Pues eso. Que llevo dos días agarrándome unas tajadas soberbias sin venir demasiado a cuento. Anoche detecté miradas perplejas cuando vacié media botella de licor de hierbas en mi copa. Fuimos a casa de Nacho a repasar el guión del anuncio de Chesterfield. Javier resulta bastante cómico en su papel y yo, joder, no sé, creo que soy un actor de mierda. “Seriedad mística”, así definía mi registro Joaquín Reyes después de mi apasionada intervención en su programa. Seriedad mística, sí, ya

La muerte de la ironía

Sí, ya, las nuevas tecnologías han resucitado la comunicación epistolar y todo eso, pero la ironía ha muerto. Los emoticonos la han asesinado. Lo vemos cada día, en el correo electrónico, en los foros. “Eres un hijo de puta”, SMILEY. “Hitler huele bien”, SMILEY. “Me gustan los trucos de magia”, SMILEY. Smileys asesinos. Esto no es una reivindicación, por el amor de Dios, lo peor que se puede hacer por una causa es reivindicarla. Además, la retórica me la suda. Mañana, mi nueva tesis: “Los emoticonos y la resurrección de la hipérbole”. Ejemplo: “Menudo pollón tienes”. SMILEY

Esta noche hay un concierto de Lagartija Nick

Cenamos donde siempre con unas alumnas del taller de Antonia y con el Futuro del Cine Español. Eva dice que comió fatal en Santiago y Daniel no está de acuerdo porque eso no es lo que ella le había contado, así que pide explicaciones. Eva explica que cenó bien pero comió mal y se enfada. Hablamos del día del atentado. Doy el original discurso de siempre y pienso que Antonia ya debe de haberlo escuchado demasiadas veces. Sus alumnas probablemente piensan que soy gilipollas, pero están encantadas con ella y quieren ser sus amigas. Nos invitan a licores y de repente es el cumpleaños de Daniel y Nacho y Nahikari deciden sabotearlo y se marchan. En La Latina han encendido unas hogueras para celebrar la Noche de San Juan, así que nos vamos a Malasaña. Nos reunimos con Estela y mi hermana en un bar, lo cierran y nos vamos a casa

En deuda con Bresson

La mayor mamarrachada que he pronunciado este fin de semana ha sido: “Soy deudor de Bresson”. Y no era sarcasmo ni provocación, no, era me había bebido media botella de vino y cinco o seis vodkas con tónica y en una epifanía alcohólica cayó sobre mí el peso de la Historia revelándome esta herencia insoslayable. Lo peor no es que Borja me diera la razón, sino que en mi vida sólo he visto dos películas de Bresson. Y las ODIO. Un día me van a dar dos hostias

Celulitis

Vale. El jueves cenamos en la terraza de mi hermana. Desde allí se ve todo Madrid y eso es algo que siempre nos emociona, aunque nunca hayamos prestado atención a las vistas. Llevaba cuatro o cinco días sin beber y, bueno, me emborraché un poco, no sé, sin demasiado entusiasmo. Nacho sólo bebía de una botella de plástico que había rellenado con sirope de arce. Nahikari llamó a Eugenio, que apareció al cabo de un rato, se bebió un par de copas de Torneo y habló por teléfono. Interrumpió una de sus conversaciones para decir que se encontraba muy a gusto, recibió una nueva llamada y se disculpó. “Tengo que marcharme”, dijo. “Pero he estado muy a gusto”. El viernes llevé a Antonia a la estación y me fui a casa a ver “El largo adiós”, pero no pude, así que me quedé un rato mirando al techo. Estoy viendo un grupo enorme de quinceañeras y todas tienen celulitis

Moteros tranquilos, pichas tiesas

A falta de reflexiones lúcidas, a falta de observaciones cotidianas, a falta de referencias, a falta de chistes, a falta de CULTURA, sólo me queda expresar una única duda: ¿soy el Alex de la Nuez de la Nueva Generación? ¿Tengo algo que decir o sólo soy un anexo tragicómico e impotente? Bah, sí. Estoy leyendo “Moteros tranquilos, toros salvajes”. Y esto es España, joder, en qué coño estamos pensando

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