El regreso a casa

¿Nunca habéis pasado una noche sin conciliar el sueño y al final ha llegado un sueño profundísimo, reparador, balsámico y ha sonado el despertador? A mí no me ha pasado jamás. ¿Os acordáis de aquellos amores preadolescentes? De aquellos amores secretos y obsesivos, de aquellas fantasías puras y épicas, ¿os acordáis? Yo las he olvidado. ¿No habeís empezado nunca una frase y habéis sido ignorados por vuestros interlocutores? Os habéis sentido menospreciados, impotentes, con la sangre palpitando en vuestras mejillas. A mí no me ha pasado nunca. Cuando yo hablo, la gente escucha. Cuando llegáis a San Sebastián pasáis por un pueblo llamado Alegia. Unas veces os parece leer “Alegría” y otras “Alergia”, según vuestro estado de ánimo. La última vez que pasasteis por allí leísteis “Adiós”

Lenin

En aquellos tiempos nos faltaba valor, amiga mía. Recuerdo haber comentado Azul de Kieslowski a la salida del cine. —Está bien, ¿eh? —Está MUY bien. Recuerdo haber comentado The Player. —Está bien, ¿eh? —Está MUY bien. Recuerdo haber comentado las películas de Hal Hartley. —Bien, ¿eh? —MUY bien. Recuerdo haber comentado Vania en la calle 42 de Louis Malle. —Está bien, ¿eh? No estaba bien, no. Era el infierno. Quería matar a Louis Malle. Quería hacerme unos pantalones con su pellejo. Enfermó poco después y pensé: “MUERE, MUERE, MUERE”. A la mierda el tío Vania, a la mierda Atlantic City y a la mierda el puto crepúsculo de Burt Lancaster: ¡MUERE! Pero nos faltaba valor, amiga mía. Vivíamos acongojados en la dictadura de la CRÍTICA. Nos habíamos convencido de que en aquellos párrafos indescifrables se escondía la VERDAD. Recuerdo haber comentado La mirada de Ulises. —Está bien, ¿eh? —¿QUÉ? —La secuencia de la cabeza de Lenin es IMPRESIONANTE. —¿QUÉ? La secuencia de la cabeza de Lenin me hizo comprender el …

Un lugar llamado “Milagros”

Un día me van a partir la cara. Anoche mantuve una estimulante conversación en la pista de una discoteca con un tipo al que no había visto en mi vida. “No me gusta cómo me estás mirando”. “¿QUÉ?”. “No me gusta cómo me estás mirando”. “Qué eres, ¿de Vaya semanita?”. “¿ME ESTÁS VACILANDO?”. “Perdona si he dicho algo que te ha molestado durante la comida”. “Q-qué comida”. “Cuál es tu corto”. El tipo dió un paso atrás y me tendió la mano. Se la estreché y le pedí un cigarro. Haciendo amigos en Donosti. Ha pasado ya un mes. Milagros es el nombre de la pensión de la calle Bermingham en la que me alojé durante la primera semana. Eso es: la calle BERMINGHAM. Era regentada por una señora monstruosa y por un señor delicadísimo. Podría dar más detalles pero terminaría pareciendo un personaje de La colmena. El asunto es que ya me encuentro cómodamente instalado. Han pasado por aquí algunos ilustres personajes del Soho, así es como JOCOSAMENTE ha …

Incendios

Ustedes… ¿Me quieren? Claro que me quieren, desgraciados. Hay que ver cuánto me quieren ustedes. Les contaría cómo llegaron a romperse la mitad de los vasos capilares de mi antebrazo pero para qué entretenerles con sórdidos detalles de mi VIDA. Estoy bien, en serio. Algo apático quizá. No me apetece ni beber ni follar ni asearme. Sin embargo hay que conservar las apariencias. O la autoestima. No sé, me cuesta diferenciar una cosa de la otra. Pienso en los incendios. Siempre se dice que en el siglo XIX una ardilla podía cruzar la Península Ibérica saltando de un árbol a otro. Siempre he imaginado a la pobre ardilla llegando exhausta a los Pirineos. Murmurando: “Era POSIBLE”, un instante antes de reventar. Hoy una ardilla podría cruzar la Península en un puto BMW. Suponiendo que tuviera carnet de conducir o que sus pies llegaran a los pedales. Bah, a quién le importan las malditas ardillas. Si tuvieran algo que decir habría alguna sentada en las reuniones del G8. A lo que …

Tabla rasa

Qué es de mi vida, se preguntan ustedes. A menudo se preguntan ustedes: Dios, qué es de la vida de Alberto González. En estas calurosas noches de verano clavan su mirada insomne en el techo y se preguntan: qué estará haciendo Alberto González AHORA. En estas calurosas noches de verano acarician temerosamente sus sudorosos genitales y piensan… He hablado con Borja últimamente y ambos nos encontramos en un estado de ánimo parecido. A partir de las dos o las tres de la mañana empezamos a acariciar nuestras copas silenciosos y pensativos. A esas alturas ya hemos tomado la firme decisión de aprovechar nuestra marcha a Donosti para hacer tabla rasa. —Tabla rasa EMOCIONAL. —Nos centraremos en el TRABAJO. —No tendremos tiempo para PENSAR. —Tabla rasa EMOCIONAL. Después nos despedimos y nuestra voluntad no tarda ni diez segundos en quebrarse. Hacemos llamadas tristes y desesperadas a quien no debemos y comprobamos nuestra menguante capacidad de persuasión. Al día siguiente le echamos la culpa al alcohol. —Es difícil CONTROLARSE. —MUY difícil. No …

El hombre blanco

El hombre blanco quiere robarnos a nuestras mujeres. No se conforma con un imperio, también quiere llevarse a nuestras mujeres con sus indecentes artimañas. Con sus joyas y sus coches caros. El gitano sólo quiere tocar la guitarra y drogarse. El musulmán sólo quiere rezar y drogarse. Pero el hombre blanco lo quiere todo. No se conforma con poner una bandera en la Luna. Ahora quiere corromper a nuestras mujeres con su oro y sus cocktails. El latino sólo sabe bailar y drogarse. El oriental sólo quiere trabajar y drogarse. Pero el hombre blanco intenta confundir a nuestras mujeres con sus modales y sus segadoras de césped. Con sus adornos y sus máquinas. El hombre blanco lo quiere todo

Asco

—Dios. Es repugnante. —No sea usted anticuado, hombre. Estamos en el año 2005. —Me da ASCO. —Hoy en día todos los muñecos tienen genitales. —¡A la mierda los genitales! Lo que me da asco es el VELLO PÚBICO. —Cómo quiere educar a sus hijos, ¿como en Latinoamérica? —¿Está usted CIEGO? ¡Es un BEBÉ con vello púbico! —Bueno, algunos bebés… —¡Qué bebés, por el amor de Dios! ¿Los del YETI? —Se trataba de marcar una diferencia. —¿Una diferencia? Y por qué no le han puesto también un bigote. —Está usted exagerando. —Dios, esos genitales… —¿Lo ve? ¡Los genitales! ¡El problema son los genitales! ¿Ve como está usted anticuado? —¡Me dan igual los genitales! Pero… Ese pene… —Qué problema hay con el pene. —Que es ENORME. Este muñeco tiene unos cojones como sandías. —¿Ve como exagera? —Dios… Y por qué ese HIPERREALISMO. Ese escroto arrugado… —Somos profesionales, maldita sea. —¿Profesionales? ¡El huevo izquierdo está más caído que el derecho! —¡Como en la vida real! —¡En la vida real los bebés no llevan …

Antonia

¿Te acuerdas de Andrés Mellado? Nos pasábamos el día en la cama y bajábamos a comer al VIPS a las seis de la tarde y planeábamos ir al cine pero luego volvíamos a tu casa y nos metíamos otra vez en la cama y follábamos y dormíamos y leíamos el periódico. Creo que no he sido tan feliz en mi vida. Sé que este paso es necesario pero, cuando empiezo a recordar, mi fe en esta ruptura se resquebraja. Me dan ganas de intentarlo de nuevo, de intentar no volver a cagarla, de intentar creer en el futuro. Porque no te pierdo a ti, Antonia, porque estás ahí, eres mi familia, eres mi casa, joder, tú también eres mi casa. Lo que pierdo es el futuro, nuestro futuro. Nosotros. Hay un universo paralelo en el que me asesinas con un destornillador. Hay otro en el que te estrangulo con un calcetín. En otro somos viejos y nos odiamos y tenemos dos hijos retrasados mentales y tú te has quedado calva …

Decisiones

El resto de tu vida depende de tu próxima decisión. Del paso más insignificante. Te quedas sin tabaco. Decides bajar a la cafetería y terminas siendo castrado por un grupo de latin kings que odia tu forma de caminar. O bien decides quedarte en casa y no logras sobrevivir al escape de gas que provoca tu abuela demente. Tomar un atajo puede derivar en un futuro de drogadicción y hepatitis. Elegir un helado de fresa puede causar depresión e intento de suicidio. Pasear por la sombra puede provocar una bancarrota. Mierda, piénsalo: si no te hubieras comido esos cacahuetes tu hijo se habría salvado. Tu mujer no habría caído en la prostitución. Tus pulmones estarían sanos. ¡Piénsalo! Qué va a pasar ahora. Puedes tirarte al río y dejar que vean tu pequeño pene o quedarte en la orilla y dejar que imaginen tu pequeño pene. Piénsalo. Cualquier decisión es IMPORTANTE. Piénsalo. No dejes de pensarlo NI UN SEGUNDO. El desastre acecha a la vuelta de la esquina. A la vuelta …

Peluqueros de mierda

Una chica llamó a Hablar por hablar para contar que no podía beber porque padecía una enfermedad crónica. Sus amigos habían dejado de llamarla. Estaba bastante disgustada porque su vida social se había ido a la mierda y no lo entendía muy bien, porque ella no necesitaba beber para bailar y divertirse. —Cuántos años tienes. —Treinta y ocho. Contó que vivía con su madre. A veces su madre y unas amigas la acompañaban a la discoteca. Nunca había tenido una pareja. Sufría también una tara física. Había sido sometida a más de veinte operaciones. Repitió varias veces que no podía beber porque el alcohol podría matarla y que ésa era la razón por la que su vida social se había desintegrado. Había considerado el suicidio pero no quería disgustar a su madre. Aquella noche le había dado por beber, se había bebido dos vasos de vermut. Sus amigos habían dejado de llamarla… Y a mí me han jodido en la peluquería

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