Voy en el coche

Voy solo en el coche y grito: “ÉSTE ES UN MARICÓN”. Y un minuto después: “Y ÉSTE UN CABRÓN”. Y pienso: “Un MARICÓN y un CABRÓN”. Y repito mentalmente la frase cincuenta veces: “Un maricón y un cabrón, un maricón y un cabrón…”. En el coche me vuelvo loco. No me vuelvo un loco maravilloso ni un loco creativo ni un loco genial, no: me vuelvo loco de encerrar en un psiquiátrico. Me vuelvo loco de babear atado a una cama. Me vuelvo loco de enseñar los genitales por la verja. Conviene aclarar este detalle porque la locura tiene connotaciones demasiado ambiguas últimamente. Me vuelvo loco, sí. Y soy un conductor prudente, cosas de la edad, pero dentro del coche es como si fuera un paranoico con síndrome de Tourette. Todo me afecta. Cualquier maniobra tiene el propósito de JODERME. Y lo denuncio a grito pelado: “¡ME CAGO EN DIOS!”. Mm… No sé. Si lo pienso bien, si lo pienso FRÍAMENTE lo que sucede es… que la gente es gilipollas. …

Jesús

Estas Navidades he conocido a Jesús. Jesús es el hombre que propina las mayores bofetadas del mundo. Su vida es insólita. En mayo de 1936, dos meses antes del comienzo de la Guerra Civil, le dió un bofetón a su hija y le puso la cabeza del revés. Literalmente. Le rompió el cuello. Permaneció en prisión hasta que, dos años y medio después, la autoridad republicana decidió concederle el indulto. La munición escaseaba, así que Jesús fue trasladado al frente. Ejecutó a más de cuatrocientos nacionales a bofetones. Se los ponían en fila india y empezaba a repartir bofetones como rosquillas. Cuando terminó la guerra cayó en manos de las tropas nacionales y se convirtió en la nueva arma secreta de Franco. Ejecutó a miles de presos políticos durante la represión. Los ejecutaba por docenas. Se los ponían en fila india en el patio de la cárcel y repartía bofetones como castañas. Jesús no se arrepiente de nada. Él seguía órdenes, dice, y la muerte que proporcionaba era más humanitaria …

Navidad

Qué hay de malo en ser feliz por obligación. Qué hay de malo en ser feliz POR COJONES. “No, oiga, es que tengo derecho a sentirme MISERABLE”. Pues siéntase miserable MAÑANA. Hoy toca ser feliz. “Oiga, no, es que se ha muerto mi abuelo”. Llore por su abuelo mañana. Hoy toca ser feliz. “Es que mi mujer se ha ido de casa”. Compre un bidón de gasolina mañana. Hoy toca ser feliz. “Es que me han diagnosticado cáncer de mama”. Preocúpese por eso mañana. Hoy toca ser feliz. “¡Es que soy un HOMBRE!”. Asombroso. Pero hoy toca ser feliz. “Es que un asteroide se dirige hacia la Tierra”. Ya hablaremos de eso mañana. Hoy toca ser feliz. “¡Es que va a chocar esta noche!”. Lo siento mucho. Pero hoy toca ser feliz

El Pajar

Imagina que una mañana tu novio es acusado de violar y matar a treinta mujeres. Imagina que un buen día descubres que tu mujer practica bestialismo y coprofagia con sus cuatrocientos amantes. Imagina que el día de Navidad bebes más de la cuenta e intentas convencer a tu sobrino de que se baje los pantalones. Nada de esto es comparable a lo que ocurre en Robledo de Chavela. En Robledo de Chavela hay un bosque. Y en la profundidad del bosque hay una cabaña. La llaman el Pajar. Los hombres del pueblo acuden al Pajar a hacer pajas. Hacen pajas como quien echa firmas

Before Sunset

Lo siento, pero Ethan Hawke está envejeciendo igual que Imanol Arias. En “Before Sunset” Jesse y Celine, los personajes que interpretan Hawke y Julie Delpy, coinciden en París nueve años después de su encuentro en Viena. Durante su conversación, Celine, más guapa que nunca, pregunta a Jesse: —¿He cambiado mucho? —Estás igual —responde él—. Quizá un poco más delgada. Y yo, ¿he cambiado mucho? SÍ, PARECES UN PUTO CONSERJE. Lo siento, pero Ethan Hawke cada día se parece más a Imanol Arias. Hace unos años era un joven corpulento y sonrosado. Sin embargo ahora su cuerpo es enjuto, su piel es cetrina y sus rasgos infantiles han sido succionados por su cráneo. Antes, cuando arqueaba las cejas de esa forma tan particular teníamos ganas de besarle. Ahora parece que nos esté pidiendo la propina. La película, sí. La película tiene una gran virtud: dura ochenta minutos. Transcurre en tiempo real. Los dos protagonistas se reencuentran en una librería y deciden que les queda tiempo para dar un paseo por la …

Resumen

Khan es el último hombre sobre la Tierra. Hace treinta años Bruce Banner logra sintetizar un virus que le permite tomar control sobre su alter ego, pero se equivoca al calcular los efectos en los seres humanos. La humanidad resulta aniquilada al cabo de pocas semanas. Reed y Susan Richards logran escapar del desastre en un vehículo que ponen en órbita alrededor de la Tierra. Banner ha adquirido el control sobre Hulk pero los acontecimientos le desbordan y se obsesiona con la idea de repoblar la Tierra. Se hace llamar Khan. Richards le presta ayuda desde su satélite. Al cabo de varios meses, una vez construído el primer prototipo de M.A.T.R.I.Z., un vientre sintético que permite clonar seres humanos, Khan se traslada a Hollywood para recoger material genético de los cadáveres de sus actrices favoritas. Durante los años siguientes Khan cría a Marilyn, Rita, Nicole y Britney. Britney es la primera en alcanzar la pubertad y muere cuando Khan intenta mantener relaciones sexuales con ella. Reed Richards sugiere que se …

Cumpleaños

Bajé a tomarme una copa al bingo y cuando regresé a la fiesta los sesenta invitados llevaban MI CARETA. Supongo que Antonia esperaba otra reacción. Lo siento, Antonia, pero aquello era abrumador. Aquello daba MIEDO. Te quiero, Antonia. Al día siguiente subí en el ascensor con el vecino de abajo y no me saludó. —¡Hola! De acuerdo, una vez vomité en sus sábanas, pero no sabe que fui yo. Por la noche fuimos a la creperie de San Vicente Ferrer y Nahikari nos contó la fiesta. Sólo había bebido café y Frenadol así que más o menos, se había enterado de todo. Es decir, de nada. Un pollo intentó robarme el bastón y Nacho rompió sus discos. Un marica regaló a Antonia dos patos de goma (“para que te recuperes de la contractura”). Los tiré por la ventana. Alberto se sacó la minga en una habitación oscura, vomitó y durmió con una borracha. Bailé “Welcome to the Jungle”

Le vi el culo

Ese culogordo, ese MARICONAZO de Jonathan es incapaz de aguantar el ritmo de una mujer en un kart a pedales. Qué vergüenza. Nos han engañado: el transexual de la casa era él. El otro día le vi el culo, lo juro, se estaba poniendo o quitando unos pantalones mientras hablaba con alguien. He olvidado los detalles porque sólo podía concentrarme en ese culo. Se quedó ahí de pie, desnudo sólo de cintura hacia abajo, de espaldas a la cámara, enseñándole la longaniza a su interlocutor. Enseñándome el CULO. Me cago en la puta, daba gusto ver pedalear a Conrad en la pista de karts, leyendo nuestros pensamientos, haciendo exactamente lo que había que hacer: acelerar y adelantar, acelerar y adelantar. Eso era todo lo que había que hacer, panda de maricones. Ayer me ofrecieron tomar parte en el jurado de un festival. Acepté, naturalmente. Para mí no supone un dilema moral, ADORO juzgar. Adoro la estadística. De pequeño elaboraba clasificaciones de mis canciones favoritas con una precisión centesimal. No me …

Imagine there’s no… music

No soporto la música. Ni el rock. Ni el jazz. Ni Vivaldi. Para mí no es más que un sofisticado mecanismo de hipnosis. Una pauta que se repite hasta que logra introducirse en nuestro cerebro y que va generalmente acompañada de un mantra estúpido. Imagine all the people Living life in peace… La experiencia demuestra que la repetición ablanda las neuronas. Suena la música y nuestras resistencias psicológicas se resquebrajan. Como las técnicas de aprendizaje del Tercer Reich. Suena la música y nuestros diques mentales se desbordan. Como las oraciones de una secta. Suena (otra vez) la música y las barreras de nuestro cerebro se desintegran. Todos hemos tarareado “Imagine”, por los clavos de Cristo. La música apela a mecanismos primitivos. Si usted le pone una sinfonía de Beethoven a su perro el animal le prestará atención pero no sucederá lo mismo si le da a leer un volumen de Proust. Al margen de los atavismos la música es repetición y mala literatura. Bisbal no dice muchas más gilipolleces que …

Llámalo feedback

Sí, estoy hablando de USTEDES. Nosotros lo llamamos feedback, sabe Dios por qué, es una moda. Podríamos llamarlo, simplemente, comunicación, pero estaríamos igualmente equivocados. El caso es que Nacho inauguró su weblog hace un par de semanas y en principio era bastante reacio a ofrecer a los lectores la posibilidad de publicar comentarios. Sí, mediante uno de esos códigos que dan acceso a una ventanita en la que los lectores pueden decir lo que se les antoja. Normalmente gilipolleces. El caso es que Nacho (repito) no ha tardado ni dos semanas en claudicar. Se ha rendido al FEEDBACK. Podríamos llamarlo, simplemente, simbiosis, pero estaríamos igualmente equivocados. Porque en los weblogs no existe el feedback ni la comunicación ni la simbiosis. Todos estos términos sugieren un intercambio pero un weblog es un acto de narcisismo. La opinión del lector es irrelevante, el lector no tiene nada que ofrecer. El lector es un parásito. Así que por mí pueden seguir ahí, chupándome la sangre. Parasitando. No importa lo que digan, no se esfuercen, es …

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