Más allá del cristianismo

Dios. Esto va a ser horrible. Hay una canción que canta Julio Iglesias que no sé por qué me ha venido a la cabeza: Lo mejor de tu vida  Me lo he llevado yo  Lo mejor de tu vida  Lo he disfrutado yo  Tu experiencia primera  Despertar de tu carne  Tu inocencia salvaje  Me la he bebido yo  Me la he bebido yo.  A primera vista, no sé, el texto parece manifiestar una mezcla de arrepentimiento y gratitud. Podemos imaginar al artista caduco pensando: “Mierda: todo lo que esta moza ha conocido es un ARTISTA CADUCO”. Pero no es este mensaje el que se percibe en una segunda lectura. En una segunda lectura nos percatamos de que ésta es una canción de RESENTIMIENTO y VENGANZA. El artista caduco no se arrepiente de nada. El artista caduco, en un lenguaje que ya es de otra época, en un lenguaje CADUCO, se jacta de sus hazañas. El artista caduco no ROBA la inocencia de la chica: se la BEBE. Prácticamente se MEA …

El Circo del Sol

Odio el puto Circo del Sol. Me da ASCO. Es un odio ignorante y cegador, la misma clase de odio de las guerras civiles y los parricidios. Odio las acrobacias, la mímica, la gimnasia, las máscaras, la sincronización y la alegría. Me quedo con el circo tradicional, con sus contorsionistas alcoholizados y sus payasos suicidas. Con sus fieras drogadas y sus carromatos hediondos. El circo es una mierda y no hay manera de legitimarlo. Una revisión higiénica y musculada tiene el mismo sentido que una bomba atómica con olor a fresa. Es mucho mejor morir a manos de un loco que de un poeta

Moteros tranquilos, kale borroka

Nahikari se queja a veces porque cree que su nombre no aparece lo suficiente en este diario, así que intenta darme motivos para mencionarla. El otro día intentó romper una máquina expendedora de tabaco a puñetazos. Y la semana pasada nos invitó a las fiestas de Bilbao. Nos alojó en una casita estupenda, a las afueras, y nos guió a través de aquel espacio de diversión concentrada. Los bilbaínos participan de una asombrosa ilusión colectiva que les hace creer que no hay otras fiestas como aquellas. A la tercera copa, claro, intentaba hacerles cómplices de mi escepticismo: “Todas las fiestas son iguales: gente borracha”. Pero aquella multitud borracha era renuente a la complicidad. Incluso Nahikari, cuyo argumento principal era el siguiente: los que han estado en las fiestas de San Fermín dicen que las de Bilbao son mejores. En fin. Gente borracha en Bilbao, gente borracha en Pamplona, en Río de Janeiro o en Berlín. Claro que mi escepticismo se contradecía con una recalcitrante militancia festiva. Llevábamos un gorro con …

Claudio

Esta mañana me he acordado de llevarle las llaves a Claudio. Es un chico argentino que ha venido a pasar unos días a casa de mi hermana, por eso le he llevado las llaves. Anoche terminamos a las tantas, así que he pensado que Claudio estaría dormido y he usado las llaves para abrir la puerta. Entonces él se ha asomado semidesnudo a la puerta del cuarto de baño. Estaba semidesnudo pero yo he pensado que estaba DESNUDO. Así que la conversación ha resultado un tanto difícil. Ha sido una conversación breve, al final él me ha dado las gracias y me ha estrechado la mano y yo he descubierto que llevaba calzoncillos. Anoche cenamos con él en La Estrella y le preguntamos, claro, por el desastre económico. Le dije que siempre había pensado que se exageraba y él repuso que no, que era verdad que todo se había ido a la mierda. Luego llegaron Borja y Nahikari y Nacho y nos fuimos al karaoke. Como no podía ser de …

Muere un ciclista

Muere un ciclista, vale. Por culpa de un coche. Una tragedia. Enseguida empiezan las protestas. Los conductores no respetan a los ciclistas, ésa es la conclusión. Bueno, veamos, ha muerto UN CICLISTA. Por culpa de UN CONDUCTOR. El resto no es culpable. Si los conductores no respetaran a los ciclistas las carreteras estarían llenas de bicicletas rotas y cadáveres. Lo esporádico de este tipo de accidentes demuestra que LOS CONDUCTORES RESPETAN A LOS CICLISTAS. ¿Respetan los ciclistas a los conductores? Es posible que uno de cada quinientos automóviles llegue a MOLESTAR a un ciclista. Una fracción miserable. ¿Cuántos ciclistas tocan los cojones a los conductores? TODOS. Sin excepción. Puede que uno de cada cinco mil automóviles obligue a un ciclista a jugarse la vida. Probablemente uno de cada tres ciclistas obligue a un conductor a realizar una maniobra peligrosa. Y, bien, puede que uno de cada cinco millones de ciclistas MUERA, pero no hay estadísticas de la cantidad de conductores que muere tratando de evitar a esos cabrones lentos y …

Por qué no hablamos inglés

No hablamos inglés por la misma razón por la que escondemos nuestros genitales. Nuestro inglés es una polla diminuta. Es una polla tan pequeña que nos da miedo que se confunda con un coño. ¡No es un OSO! ¡Es una CERVEZA! Claro que a veces nos emborrachamos y nos sacamos la minga y conseguimos mear dentro de la taza. Borracho se conduce mejor

24

Cada llamada de teléfono es una amenaza. Cada esquina de Lavapiés, una célula terrorista. Cada reloj, una cuenta atrás. Pero “24″ no es sólo un ejercicio de retroalimentación paranoica: es uno de las experiencias audiovisuales más trepidantes de la Historia. Antonia y yo hemos pasado la semana en Tarragona, con sus padres. Paseábamos en barco, bebíamos cava y vino rosado y departíamos con su familia. Y todo era muy agradable y divertido, pero no tanto como “24″. Alfredo y Maribel se marcharon el viernes a una boda así que aprovechamos para ver trece episodios. Al día siguiente mentimos. Dijimos que sólo habíamos podido ver ocho porque habíamos salido a PASEAR por la playa. Playa mis cojones. En los márgenes de “24″ me dejaron llevar el barco y un señor se mareó mientras su mujer se moría de risa en la proa. Después le llevaron al médico y tuvo un ataque de nervios y se echó a llorar y le pusieron un tranquilizante debajo de la lengua. Esto nos lo contaba …

Lagunas

Ha sido un fin de semana complicado. Demasiadas lagunas. Llamadas de teléfono intempestivas y amenazas de muerte. No me acuerdo de nada. El jueves cenamos en La Estrella y después estuvimos hasta las siete en el karaoke del aparcamiento de Mostenses. Era el cumpleaños de Alex. Después a Borja y a mí nos dió por tomarnos otra copa en el Laboratorio. Qué asco. Borja flirteaba con unas borrachas mientras un expresidiario buscaba motivos para matarme. El viernes Beatriz celebraba una fiesta de disfraces cuyo tema era EL CINE. No hubo muchos disfraces. Bárbara se presentó vestida como la protagonista de la película de Eugenio. Era exactamente lo contrario a un disfraz. Un sueco intentó ligar con Antonia y dicen que le amenacé y que Nacho le dió un puñetazo, pero no me acuerdo. Dicen que luego fuimos a desayunar y que me quedé dormido encima de una mesa. Eso dicen, pero yo no me acuerdo de nada

Histeria mística

Así debía de sentirse Linda Blair después del exorcismo. La semana pasada rodamos los anuncios. Qué calor, por los clavos de Cristo. En el anuncio de Alex y Raúl asaba panceta en una barbacoa y en el de Nacho la panceta era yo. Nos metieron en un coche, subieron las ventanillas y nos rodearon de vacas. Qué puedo decir de mi interpretación. No ha sido saludada con gran entusiasmo. Pero, qué coño, Nacho está satisfecho y yo también. YO TAMBIÉN, HIJOS DE PUTA. Después he asistido a una caótica semana de postproducción. Los productores eran unos tipos maleducados e incompetentes, igual que en las películas. Mi hermana celebró una fiesta en la que habíamos puesto demasiadas esperanzas. Me emborraché y me eché a dormir. Me desperté con Antonia en el sofá con unos pies negros delante de mi cara. Bajé a por croissants y nos reímos un rato con un disco horrible que no nos dejaba dormir la noche anterior. Luis murmuraba una frase del disco en el duermevela y …

Sólo bebo para hacer amigos

Pues eso. Que llevo dos días agarrándome unas tajadas soberbias sin venir demasiado a cuento. Anoche detecté miradas perplejas cuando vacié media botella de licor de hierbas en mi copa. Fuimos a casa de Nacho a repasar el guión del anuncio de Chesterfield. Javier resulta bastante cómico en su papel y yo, joder, no sé, creo que soy un actor de mierda. “Seriedad mística”, así definía mi registro Joaquín Reyes después de mi apasionada intervención en su programa. Seriedad mística, sí, ya

5 pages