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febrero

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El hundimiento

by Alberto González Vázquez

El hundimiento es una novedosa aproximación a la figura de Adolf Hitler. La película es un retrato certero de uno de los personajes más controvertidos del siglo pasado y muestra algunas de sus facetas más insólitas.
La película cuenta las últimas horas del dictador alemán.
 “En toda narración hay licencias dramáticas”, comenta el director de la cinta. “Que decidiéramos ambientar la historia en un burger en lugar de en un bunker tiene que ver, más que con una similitud fonética, con la incertidumbre de lo que ocurrió en esas últimas horas. Nadie sabe lo que pasó. Es tan sólo un modo de decir: Cuidado, chicos: sabemos que ocurrió algo, pero no podemos asegurar que realmente fuera esto”.
El hundimiento muestra a un Hitler, en muchos aspectos, desconocido. “Nadie sabe que Hitler hacía unos excelentes trucos con naipes. Teníamos que mostrar eso en la película. Nuestra misión era recordarle al espectador que Hitler no fue sólo un asesino de masas”.
La película no sólo se aproxima a la figura de Adolf Hitler. A lo largo de la cinta el personaje de Eva Braun adquiere una relevancia ascendente. “Escoger una actriz con síndrome de Down para el personaje de Eva Braun estaba relacionado, más que con la rima, con la certeza de que en un rodaje como éste íbamos a encontrar cientos de obstáculos. Nuestro razonamiento era el siguiente: si sabemos que los obstáculos son inevitables, ¿por qué no los ponemos nosotros mismos? La elección de una retrasada mental para el papel de Eva Braun parecía bastante obvia, éramos conscientes. Quién va a casarse con un señor que es un asesino. Pues una subnormal. Lo sencillo habría sido renunciar a la obviedad, por supuesto, pero renunciar a la obviedad también habría significado renunciar a los obstáculos. Si queríamos ser consecuentes teníamos que poner una piedra más en el camino”.
Una de las preocupaciones fundamentales del director es la idea de libertad. “La libertad es la mayor virtud de las sociedades democráticas. Sentíamos la obligación de recordarle eso al espectador aunque fuera a un nivel subliminal. Por eso no nos preocupaban demasiado los anacronismos. Debo reconocer que el hecho de que aparezcan teléfonos móviles en la película fue en principio un descuido, pero después nos pareció divertido. Más nos valía, porque ya habíamos rodado un setenta por ciento del metraje”.
Dos de los elementos más destacados de la producción son el elaborado trabajo de maquillaje y la audaz selección del reparto. “La labor de caracterización fue todo un reto”, asegura el director. “Coges a un señor, le recortas el bigote, le pones una gorra de policía y ya tienes a Hitler. Lo difícil es caracterizar a una mascota y obtener un Hitler verosímil. Por este motivo el personaje de Hitler es interpretado por un mogwai, una de esas simpáticas criaturas peludas que también aparecen en la película Gremlins. Las sesiones de maquillaje duraban días, semanas en ocasiones, pero al final todo ese esfuerzo se vió recompensado. Cuando miras la pantalla no ves un mogwai: ves a Hitler. Es cierto que debido a la diferencia de estatura con el resto de los actores hubo que utilizar algunos trucajes, pero eso es algo que apenas se aprecia en el resultado final”.
El director de El hundimiento reconoce su compromiso con el riesgo. “Teníamos que llevar nuestra apuesta hasta las últimas consecuencias. La idea de la crucifixión final es el resultado lógico de este propósito. No podemos saber si sucedió así. Sólo podemos sospecharlo”

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