12

noviembre

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Más allá del cristianismo

by Alberto González Vázquez

Dios. Esto va a ser horrible.
Hay una canción que canta Julio Iglesias que no sé por qué me ha venido a la cabeza:

Lo mejor de tu vida 
Me lo he llevado yo 
Lo mejor de tu vida 
Lo he disfrutado yo 
Tu experiencia primera 
Despertar de tu carne 
Tu inocencia salvaje 
Me la he bebido yo 
Me la he bebido yo. 

A primera vista, no sé, el texto parece manifiestar una mezcla de arrepentimiento y gratitud. Podemos imaginar al artista caduco pensando: “Mierda: todo lo que esta moza ha conocido es un ARTISTA CADUCO”. Pero no es este mensaje el que se percibe en una segunda lectura. En una segunda lectura nos percatamos de que ésta es una canción de RESENTIMIENTO y VENGANZA. El artista caduco no se arrepiente de nada. El artista caduco, en un lenguaje que ya es de otra época, en un lenguaje CADUCO, se jacta de sus hazañas. El artista caduco no ROBA la inocencia de la chica: se la BEBE. Prácticamente se MEA en ella. Está resentido porque la moza le ha abandonado, así que en un último acto de impotencia le recuerda que hubo un tiempo en el que… ABUSÓ de ella. En realidad la venganza del artista caduco está pobremente diseñada: “Tú me abandonas pero yo soy un cerdo”. Es bastante estúpido e inútil. El hombre intenta aplicar la Ley del Talión pero lo que hace es llevarse una hostia y autoinfligirse otra y, coño, una cosa es poner la otra mejilla pero esto es ir más allá del cristianismo

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